"Mi esposo era fotógrafo, él hizo un curso de fotografía en el centro. Cuando él se enfermo me dijo: “aprenda la fotografía”, yo no quería. Él me paraba ahí en la puerta y me decía: “usted toma la foto así, de tal manera, a tantos metros”. Y me hacía una bolita allí, “y aquí para a la persona, y usted mira bien”.
El primer día me dijo: “vaya tome la foto que yo estoy enfermo”, yo fui y tome la foto, y yo lloré antes de tomar la foto y dije: “tienen que quedar bien bonitas y las fotos hasta quedaron lo mas de bonitas”. Un día se murió él.
No volví a tomar fotos porque en la guardería se demoran mucho en pagar y no tengo para comprar el rollo, ni las pilas, ni nada. Cuando me buscan para tomar fotos, tengo que decir que no y a mi ya me da pena salir a tomar fotos con esta cámara, ahora es pura fotografía digital."